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jueves, 27 de mayo de 2010

La pájara

insert coin para estar contento
insert coin para estar contento

Mi abuela tiene la pájara, que es como en mi familia se conocen a los episodios depresivos. Mucho me temo que corren el riesgo de cronificarse. ¿Cuánto tiempo lleva así? Plagiando un gag de Woody Allen diría: “Veamos. ¿Qué día es hoy? ¿Jueves? Entonces...20 años.” Osea que más que episodios esporádicos, lo suyo es el pack DVD edición especial de las cinco temporadas de la serie. Su hija, mi madre, tiene a bien ayudarla de un curioso modo. Regañándola. Desconozco si su táctica es inútil o estratégicamente visionaria, pero a día de hoy no ha propiciado mejoras significativas.

La gran tragedia de mi abuela es que nació sin un órgano vital; ese intangible músculo que irriga satisfacción a los actos de nuestras vidas. Ella a (sobre)vivido sumergida en una especie de daltonismo emocional, siendo incapaz de percibir tonalidades de autorrealización en los pequeños actos del día a día.

Por ejemplo, una insustancialidad cotidiana que a mí me encanta es contar monedas. Volcar la hucha de la calderilla con estrépito y regocijo. Como buen amigo de los rituales obsesivos, guardo en una bolsa los envoltorios cilíndricos del banco en los que hay que plastificarlas para poder ser ingresadas en cuenta. Al concluir el metódico embalaje, sumo el importe total con una calculadora, 300€, por ejemplo, y me alegro al autoconvencerme de ser 300€ más pudiente; cosa absurda, al ser dinero que ya tenía previamente.

Un paso más allá en este Tio Gilitismo que me canta consiste en ingresar billetes en un cajero automático, pequeño gran placer reservado a los económicamente sumergidos trabajadores carentes de nómina. Me pirra. La cosa del tecleo de claves e importes, los sobres cerrados con los recibos impresos... Me retrotrae al espionaje de la guerra fría. Tiendo a mirar a izquierda y derecha, como si estuviese llevando a cabo una importante operación, delictiva pero excitante.

Otra fuente de placer, más doméstica y menos capitalista, es poner lavadoras. Cuando veo lleno el cubo de la ropa sucia, no puedo evitar soltar un leve gemido de júbilo. ¿No es genial separar las prendas, depositar el jabón, el suavizante y elegir el programa adecuado? Es a lo que debe de referirse mi padre con esa monserga de la dicha de ver el trabajo realizado. Pero que el optimismo no os lleve a engaño. El gozo de hacer la colada trae consigo un sacrificio directamente proporcional. Colgar la colada. ¡O inclusa plancharla! Y es que la vida está minada de este tipo de pequeñas cabronadas, como bien sabe mi abuela.

Escrito por Natxoman | 09:36 | Comentar

Comentarios

¿Cómo puedes disfrutar separando la colada? FREAK!!

Lo que más me ha molado es lo de que a tu abuela le falta un órgano vital jeje. Buena metáfora para hablar de la serotonina.

Enviado por Amparo | 2010-05-27 12:18

Cuanta plancha, Mari

You´re back, qué bien! Me encanta el término "tener la pájara" para referirse a depresiones. Suena tan light que casi apetece tener una pájara de vez en cuando. Yo, por si acaso, ni elijo programas en la lavadora, ni plancho. Nos vemos mañana, a ver a qué antro nos lleva la Ira ;-)

Enviado por la nolie | 2010-06-02 16:17

Parece que estés intentando distanciarte emocionalmente de tu abuela por tener una enfermedad irreversible o propia de la edad; por ser “solo una vieja que no sirve para nada” como suelen decir los ancianos cuando están de bajón.
Dale caña a tu abuela llamándola ó visitándola más para que no se acomode en su “depre”.
Si se la regaña, posiblemente se refuerce su autoculpa; pero si la descolocas con más visitas o llamadas de lo habitual (interesándote por ella, no por sus síntomas) dejará de pensar tanto en sí misma y pensará en lo majo que es su nieto, por ejemplo.
Por cierto, contar monedas es un coñazo; es la prueba fehaciente de que no te quedan billetes.

Enviado por guest | 2010-06-15 00:14

DEPENDIENTE DE LA DEPENDIENTA

Donde esté una profesional que te deja en casa toda la ropa lavada y planchada... ¡Eso sí que es un placer!

Enviado por IVÁN REGUERA | 2010-06-28 13:00

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