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lunes, 22 de enero de 2007

Borroka style

Jarrai, Segi y Haika no cruzan la pasarela
Jarrai, Segi y Haika no cruzan la pasarela

El Tribunal Supremo ha asestado otro golpe judicial a los colectivos Jarrai, Haika y Segi, al declararlos organizaciones terroristas, con el consiguiente aumento de las penas de cárcel de los jóvenes encausados. ¿Justicia o ajusticiamiento? ¿Prevención o represión? Yo lo que tengo claro es que estos muchachos se lo han montado fatal y les ha venido Paco con la rebaja por no haber tomado medidas más productivas para su causa, como podría haber sido, consultar a la agencia de publicidad de Risto Mejide. Y es que una imagen vale más que mil manifas.

Un grupo dogmatoide como estos tiene que gozar de una imagen corporativa mucho más potente. Por ejemplo, yo me hubiese adscrito a las juventudes hitlerianas con mucha más facilidad. Su propaganda, con esa imaginería llena de enérgicos y pletóricos rubiales en uniformes impolutos tenía mucho más punch. Sí fuera miembro del Tribunal Supremo no dudaría en sancionarles por tenencia ilícita de camisetas a rayas y demás desfavorecedores complementos como riñoneras de pana ancha sobre pantalones de chándal sin calzoncillo por debajo. No le veo a Donatella Versace inspirándose en Arnaldo Otegi para la colección del año venidero como lo hiciera en su última colección con el secretario del Papa, Georg Gaenswein .

Por no hablar de sus cortes de pelo. Tengo la teoría de que cuando van a la peluquería hacen uso de su derecho a hablar en Euskera allá donde vayan y las pobres chonis de las peluqueras se hacen la mecha un lío. El resultado son esos flequillos rapados con greñas por detrás que te dan ganas de soltar un largamente sostenido irrintzi.

Finalmente, no debemos olvidar que la actitud no verbal puede abrir o cerrarnos muchas puertas. ¿De qué coño se descojonan los encausados cuando están asistiendo a los juicios? Probablemente si dejasen de ver “Goenkale” para echar un atento vistazo a los reality-shows de las cadenas privadas del estado español aprenderían que haciendo ostentación de arrogancia y autosuficiencia no se llega a la final. Les aconsejaría que acompañasen su victimista discurso político con una actitud no verbal más compungida. En nada favorece a la concienciación de lo mal que se pasa con las torturas en la cárcel adoptar un talante tan propio de una sagardotegi.

Escrito por Natxoman | 11:45h | 75 comentario(s)
miercoles, 17 de enero de 2007

Aquí hay tomate

Siempre podré currar de portera
Siempre podré currar de portera

A la hora de defender lo lícito de someter a los famosillos a tormentosas persecuciones y desaprobadores juicios de valor, los colaboradores de la prensa del corazón y sus pútridos aledaños lo tienen muy fácil. Echan mano de toda una batería de argumentos tópicos que son indiscutibles a su particular modo de ver. Por ejemplo: “Fulanita es un personaje público, yo soy periodista y el público tiene derecho a la información”. Otras veces son más justicieros: “¡Eso le pasa a Menganito por vender una exclusiva, ja! Ahora que no se queje tanto”.

La pregunta es: ¿Qué derecho tengo yo para escribir sobre ciertos aspectos de mis alumnos, ex-novios o ex-amantes? Aun estoy esperando el día en el que mi siempre atenta asidua lectora Lili, madre de una de mis más efervescentes alumnas, me coja por la solapa de la chaqueta y amenace con pincharme las 4 ruedas del coche si tan siquiera la menciono. Recuerdo nítidamente aquel día en el que, tras uno de mis repelentes desaires de niño loro, mi padre me dijo: “Hijo, algún día te van a meter una buena hostia…”. Correré el riesgo, y es que…Tengo la fundadísima sospecha de que el hermano mayor de uno de mis alumnos es mariquita perdido. Y no lo digo desde esa fantasía paranoide del homosexual que piensa que todo el mundo es homosexual. Lo digo por toda una cadena de indicios in-crescendo.

Antes de conocer al muchacho de 18 años, su madre me dijo que era un alumno modelo. Su cuarto así lo reflejaba. Novelas, diccionarios y un orden hospitalario. Mi carroñera capacidad de observación se fijó en un detalle: el CD original del último álbum de Madonna como pilar básico de su exigua colección de música. La mosca se me posó detrás de la oreja al más puro estilo Horatio del CSI marica. Verle personalmente fue de lo más concluyente. Tiene pluma; no nos andemos con paños calientes. Una vez después de acabar la clase, se quedó 5 eternos minutos observándome detrás de la figura de su madre, con quien estaba charlando en el descansillo a la espera del ascensor. Aquí comprendí que le molo. Y no lo digo desde esa otra fantasía paranoide del homosexual que piensa que le gusta a todo el mundo. O tal vez sí.

Me produce cierta ternura, pues su hermano pequeño de 12 años es abiertamente homófobo. El entiende que los homosexuales son tontos pues pudiendo gustarles una chica prefieren un chico. Yo le pido respeto y comprensión, pues tal vez algún amiguito suyo del cole sea homosexual y no es plan de hacer bulling. Aunque me dan ganas de decirle: “¡Que no te enteras, Contreras! ¡Que como te cojamos tu hermano y yo te metemos una somanta de capones que se te quitan las ganas de jugar a la Gameboy durante un mes!”.

Podría hacer demagogia barata como en la tele. Podría maquillar este texto como un canto a la libertad sexual, como un intento de romper una lanza por todos aquellos adolescentes gays que están tanteando la posibilidad de salir del armario en un entorno hostil. Pero no. La verdad es que soy un cotilla y punto pelota.

Escrito por Natxoman | 23:13h | 5 comentario(s)
martes, 9 de enero de 2007

Natxito Cebolleta

¡En la vieja factoria, ia, ia, oh!
¡En la vieja factoria, ia, ia, oh!

La formula está más que trillada. En las típicas pelis de profesores carismáticos que cuestionan el sistema de enseñanza, desde “El club de los poetas muertes” hasta “La sonrisa de Mona Lisa”, pasando por “Sister Act” o “Mentes peligrosas” , al final la moraleja siempre es la misma: El maestro enseña a los alumnos a pensar por sí mismos y a cambio ellos le hacen ganar en humanidad e inolvidable plenitud espiritual. A mí me pasa tres cuartos de los mismo, pero sin la parte de la plenitud. Eso sí, he aprendido mucho de mi bagaje como profesor de clases particulares. He aprendido, por un lado, que los adolescentes de hoy son unos auténticos ignorantes y que, por tanto, la ESO es mucho más infructífera que la EGB.

Tengo un alumno de 19 años. Su abuela dice que es como un cariñoso y noble chaval de 14. La botella medio llena, vamos. Yo lo definiría como un desconocedor andante. Estábamos traduciendo un texto en Euskera que rezaba: “Las artes escénicas necesitaban una profunda renovación por el aislamiento producido por el franquismo”. Por más que leía la frase, el pobre muchacho se veía sentenciado a la incomprensión. El primer handicap era el semántico. ¿Qué son las artes escénicas? Hasta aquí todo dentro de lo normal. Después nos sobrevino la inutilidad sintáctica. No entendía qué necesitaba qué y qué produjo qué a quién. El termostato de mi tolerancia a la frustración comenzaba a fallar. El pobre muchacho decidió tirar la casa por la ventana para encontrar respuesta a preguntas que deberían estar quitándole el sueño. Me fusiló con ¿Franco era francés? y ¿La ETA nació para matar a Franco, no?

Con los ojos como platos por la misma incredulidad que debiera haber tenido una inocente campesina de la edad media quemada en la hoguera acusada de brujería, intenté sin éxito reconducir la clase a sus parámetros lingüísticos tras una breve introducción a la Historia de España contada como la contarían Epi y Blas. Pero no había manera. El muchacho se había despertado con ansias de saber y me dio la puntilla torera: “Tú que has estudiado Psicología ¿Sabes lo que piensa la gente cuando habla?”. “Claro”, me dieron ganas de decir, “y todo gracias a nuestra decana Aramis Fuster y sus clases magistrales de lectura de bola de cristal y cartomancia”. Lo que estaba claro era que él sí que no sabía lo que yo estaba pensando.Tanteaba la posibilidad de que Leonardo DiCaprio se hubiera inspirado en él a la hora de preparar su papel de retrasado mental en ¿A quién ama Gilbert Grape?

Yo es que alucino a diario. Tengo alumnos de 12 años que no saben restar 25 a 100 sin usar la calculadora y alumnos de 14 que no tienen ni idea de las reglas de acentuación y escriben “prestau” en vez de “prestado”. Si a toda esta panda les pillase la profesora de baile de "Fama" les metería una somanta de hostias con el bastón que se iban a enterar de lo que cuesta la fama, ¡Vamos hombre, no me digas!

Escrito por Natxoman | 16:0h | 17 comentario(s)