| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | |||||
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 |
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
| 31 | ||||||
Ni resacas, ni rechazos, ni gatillazos. La sensación negativa que más detesto es la de los chascos. En la última semana he sufrido dos chascos relacionados con el mundo de la cultura rusa.
Visité junto a mi querida Alazne la exposición de Kasimir Malevich en el Museo de Bellas Artes de Bilbao . El artista ruso jugó en menos de tres décadas con estilos tan dispares como el neocezannismo, el cubo-futurismo o el suprematismo. Yo comprendo que es necesaria cierta perspectiva histórica para pillarle el rollo: A comienzos del Siglo XX con tantas vanguardias y tal todos iban de la ceca a la meca con una pasión desmedida. Pero que entiendan ellos mi perspectiva histórica también. Yo vengo del Post-cronicasmarcianismo y tengo el culo pelao de ver cara duras. Y a día de hoy no me aporta nada ver el que fuera cuadro más iconoclasta de la meteórica carrera de Malevich; el emblemático “Cuadro negro”. Sí, amigos, un cuadrado negro bien grandote enmarcado por una franja blanca. En un arrebato de creatividad hizo uno de un círculo negro y otro de una cruz. ¿Qué quieres que te diga? Para mí es como ver la teta de Janet Jackson, que ni me va ni me viene; no será la primera ni la última que veo. Me quedo con sus autorretratos y movidas más figurativas. Molan.
Malevich también coqueteó con la arquitectura; cuenta de ello son los eufemísticos “arquitectones”, construcciones sin puertas ni ventanas en las que se huye de la simetría. Son nada más ni nada menos que pseudo-maquetillas hechas con palitroques de madera blanca, sin puertas ni ventanas. Muy monos, pero sin visos de querer ser nunca un edificio real. Claro que su obsesión por la arquitectura era puramente artística; Nosajo. Es como si me dedico a hacer “pastelones”, postres incomestibles, muy monos, hechos sin la menor idea de repostería.
El segundo chasco lo he sufrido al leer las primeras 70 páginas de “Los hermanos Karamazov” de Dostoivski. ¿Cómo me meto yo en embolaos de este tipo? En la biografía de Marilyn Monroe desvelan cuanto peleó la rubia por llevar a la gran pantalla esta novela, en aras de interpretar a la heroína. Acabo de dar con un nuevo enigma en torno a la mítica vida de la actriz. ¿Cómo pudo nunca jamarse semejante tubo literario? Me parece que este Dostoievski carece de capacidad de síntesis, de profundidad psicológica y de expresividad. Un “no ir a ninguna parte” literario. Me pasó lo mismo al intentar leer “Anna Karenina”, folletinesca historia de amor del Realismo Ruso firmada por Tolstoi, donde el realismo y el amor están paupérrimamente representados.
A este paso va a ser que lo mejor que ha dado la cultura rusa ha sido haber inspirado la canción “Rasputin” de Boney M. ¡Que es broma! La Expo “Rusia!” en el Guggenheim es muy chuli. No os la perdáis. Hasta la vista, camaradas.
Escrito por Natxoman | 12:55h | 14 comentario(s)
Últimamente he sido reprendido en repetidas ocasiones por escribir acerca de aspectos demasiado íntimos de mi persona, o de la de mis seres queridos. Debo estar convirtiéndome en un obsceno egocéntrico que todo lo raja. Muchas veces tan solo busco comprender y aceptar con humor peliagudas situaciones vitales. Aunque me temo que el asunto a tratar en esta ocasión pueda quedar relegado a la más absoluta incomprensión, como un expediente X sin resolver en el fondo de un cajón. ¿Preparados? Allá va: ¡Mi segundo ex novio era fan de Victoria Beckham!
Al chaval le gustaban las Spice Girls. Yo tenía el culo pelao, pues a mi primer novio también le apasionaban. Desde entonces lo tengo claro: Sólo hombres no fans de las Spice y sin perro. Tal vez la culpa fue mía por regalarle una Barbie Victoria Adams. Tenía especial simpatía por la pija. En mi inocente intento de hacer una gracieta, solté las bridas a una obsesión que nos sepultó como un alud surgido de una cándida bola de nieve. Mi ex compró el álbum en solitario de Victoria y lo escuchaba y re-escuchaba temeroso de no haber captado algún tipo de mensaje profético oculto. Sufrimos los últimos días de nuestra relación en Edimburgo. Mientras yo perdía el sueño preguntándome qué había ido mal, él se refugiada en la lectura de la autobiografía de la Beckham. La Barbie Victoria fue testigo, pues viajó en su maleta para que pudiera hacerle peinaditos mientras yo le asaba a sonoras muestras de perplejidad.
Tendré el corazón tan negro como Melanie B, pero lamento que lo malo sea mucho más intenso de recordar. Los días de rosas con él se diluyen en la memoria, pero cada vez que veo a la Victoria en las revistas, me chirrían los dientes y tengo una regresión. ¡Es que no me jodas! Pocas personas pueden ostentar el deshonroso título de ser sinónimo de “anoréxica” o “pija” en el imaginario colectivo. Aunque mejor me muerdo la lengua, pues ¿Sabes quién ocupa el duodécimo lugar si buscas el término “resaca” en Google? Natxoman en carne y hueso. Me embarga la ilusión, teñida de semi-vergüenza. Sí tuviera pudor me pondría colorado, como dirían Papa Levante, aunque parezca mentira.
Escrito por Natxoman | 10:25h | 14 comentario(s)
Tengo una crisis de valores. Será que me estoy haciendo adulto. Estoy viendo paulatinamente como mis ídolos se despeñan desde el pedestal al que les alcé en su día.
De niño me chiflaba Eurovisión. Analizaba atentamente las propuestas musicales de cada país. En las votaciones, hacía cálculos matemáticos tipo “una mente maravillosa” teniendo en cuenta las variables de simpatía o antipatía entre naciones vecinas. Me enajenaba al ver que mi favorita era infravalorada. Pero al llegar la pubertad, me descubrí chupándome el eterno rosario de cancionzuchas pegadizas o baladones edulcorados y pensé: ¿Qué cojones hago yo viendo esta bendita horterada?
Con la Meca del Cine me pasó tres cuartos de lo mismo. Soy como un CD-ROM viviente de datos sobre los Oscars. Sé a quién le deben el galardón tras negárselo en nosecuantas ocasiones, qué vestido llevó Fulanita en tal año…un no creer. Pero la globalización no perdona y ahora los premios están super devaluados. Películas de pacotilla acaparan halagos, actrices sin carisma se hacen con la estatuilla. En los 70 y 80 las estrellas eran Jessica Lange, Meryl Streep, Jane Fonda, Sisi Spacek, Cher… ¿Qué queda de ellas en Gwyneth Paltrow, Halle Berry o Reese Witherspoon?
Hasta aquí todo muy llevadero. Pero el otro día vi con mi impertérrita amiga Ira “I´m going to tell you a secret”, documental que refleja aspectos de la gira mundial de Madonna “Reinvention tour” en el 2004. Es para asarla a toñejas. Desde que está felizmente casada y realizada como madre, desde que ha abrazado el estudio de la Kabala se piensa que es Moisés, separando las aguas con un par de pasos de Vogue, pero con la cultura de una cheerleader de Michigan. Sufre unos delirios de grandeza imperdonables por aburridos.
La terapia sistémica familiar habla largo y tendido sobre el sentimiento de culpa que puede surgir en un niño por desafiar o negar la autoridad de sus padres. Esta culpa puede llevarle a realizar actos de exhibicionista rebeldía, como pidiendo que le metan un buen par de hostias. Pues yo por ahí le ando, pero con mi pleitesía Madonnil. Afortunadamente me aferro al salvavidas del mecanismo de defensa de la racionalización. Para llevar 25 años siendo la mujer más famosa del mundo, bastante en su sano juicio está. Ni se ha desfigurado la cara a base de cirugía, ni se ha abandonado a las drogas…todo muy perdonable. La tía es una curranta, y debería centrarse en hacer lo que mejor sabe: poner cara de guarrilla, levantar la pata y hacernos bailar. Mimoloco siempre dice que con la madre de uno solo se mete uno, así que ojo con Madonna. Que no sirva este texto para abrir la veda y masacrarla a comentarios negativos. Un poquito de por favor.
Escrito por Natxoman | 11:25h | 9 comentario(s)