| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | |||
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | |
La revista Hola y su lista de las más elegantes. Los reportajes baratos de informativos y sus “imágenes del año”. Yo no podía ser menos en esta fiebre del ranking por el ranking. ¿Pero qué se necesita para ser miembro del TOP 10 Natxoman? He aquí la lista de los diez personajes más Natxomaníacos del 2005:
Nº 10. Por demostrarnos que ser unos carrozas no es incompatible con disfrutar de una sexualidad plena a ojos del mundo, con su petting y sus rituales de apareamiento estándar… Terelu y Pipi.
Nº 9. Por devolver la ilusión a miles de adolescentes y a una docena de avispados empresarios musicales y por su incondicional apoyo a la unión de los países hispano-hablantes a ritmo de Batuka…Kike Santander.
Nº 8. Por ejemplificar la viabilidad del término “salirse con la suya por encima de mi cadáver” y por ser fiel a la tradición gitana de hacer una boda bien-bien hortera de bolera… Farruquito.
Nº 7. Por que lo suyo sí que ha sido un milagro, más que de Candeal, de Movistar. De Favela a spot de refresco y tiro por que me pagan… Carlinhos Brown. (¡Entre este y el Reggaeton me han dado el año!)
Nº 6. Por mostrarnos la cara más humanoide de los mitos y leyendas de esta España mía, esta España nuestra… Antonio Carrasco, El Junco.
N 5. La Princesa Leonor. ¿Tendrán la osadía de marear la perdiz de la constitución para que sea esta muchachita quién nos felicite las navidades desde zarzuela en el 2045? (¡Ojo! Ya tiene blog y todo; pasen y vean)
N 4. Por enseñarnos que el término “Fumata Blanca” significa algo mucho más supraterrenal que un simple mal viaje… El Papa Benedicto XVI.
N 3. Por adoctrinarnos en los valores de la democracia y el poder del pueblo unido, que jamás será vencido vía SMS, sin “comerlo ni entonarlo”… Idaira.
N 2. Por su involuntario apoyo a la visibilidad de uno de los deportes más expandidos del siglo XX, y lo que te rondaré morena en el XXI…Kate Moss.
Nº 1. Por demostrar que los medios de comunicación mundiales no se diferencias demasiado al jueguecillo del “teléfono estropeado” y por dejar con el culo al aire a todos los redactoruchos de pacotilla del planeta, el personaje más importante del 2005 según Natxoman es… Piano Man. (Mención especial del jurado a este personaje a la mejor confesión de homosexualidaden el momento más hilarante).
Escrito por Natxoman | 15:21h | 8 comentario(s)
Dadas las fechas tan señaladas en las que nos adentramos, he decidido dedicar este texto a una temática muy navideña: La bulimia nerviosa.
Las famosas usan dos maneras muy manidas de engordar las ventas de sus biografías: Por un lado, confesando haber mantenido una relación secreta con otro famoso. Si no, más en la línea de Jane Fonda o Nieves Alvarez , admitiendo haber sufrido anorexia y/o bulimia en la juventud. Yo ya largaré si me he cepillado a alguna celebridad en mi autobiografía. He aquí un suculento adelanto editorial: En la adolescencia (casi) fui bulímico. No me gustaba a mí mismo. Sentía un desprecio que casi todo gay sentimos por nosotros mismos al principio por ser de “otra” manera. Deseaba gustarme más. ¿De donde saqué la estúpida idea de pensar que teniendo unos abdominales envidiables podría llegar a ser inmune al dolor?
Pero no me quiero yo aquí apuntar tantos que no son. Mi coqueteo con la bulimia fue de pacotilla total. Algunas veces, inspirado en los nocivos anuncios de teletienda, montaba el siguiente cuadro en casa: Me envolvía el estomago en papel transparente de cocina, me chutaba unos minutos de manta eléctrica a tope para, seguidamente, shockearlo con una aplicación de bolsa de hielos (Corte de digestión al canto). En otras ocasiones, me enchufaba todo el chorro más potente de la ducha de hidromasaje directo a la tripa, hasta que un día me dio en todos los huevos y dije: “Con la salud no se juega”. Únicamente en dos ocasiones comí como una cerda y luego vomité asqueado por el sentimiento de culpa. “Afortunadamente”, mi mejor amiga estaba sufriendo una potente anorexia. Pensar el su dolor me sirvió para poner los pies en la tierra, tirar de la cadena y lavarme los dedos. Mirando cómo un revoltijo de chocolate, frustraciones y patatas fritas se perdían por el retrete pensé: “Este, sencillamente, no es el camino”.
Tengo comprobado que esto de perder peso es más sencillo cuando uno no piensa en ello. Es cómo cuando tienes miedo a no tener una erección. Piensas “que me empalme, que me empalme”, y no te empalmas. (esquema extensible a los fenómenos “que no me corra, que no me corra y me corro” o el más jodido todavía “que me corra, que me corra y no me corro”.)
Supongo que hacer estas y otras mucho peores tonterías nos acerca al hecho de que en esta vida lo que más funciona es conocerse y quererse a uno mismo. Y la tan explotada panacea del “Equilibrio”. Encontrar un equilibrio entre la aceptación de las limitaciones y la ambición por mejorarse. Yo ese equilibrio lo encontré en la natación. Desde que nado regularmente, he dejado de pensar en las metas para disfrutar más del proceso. Dicen que Narciso se enamoro de su propio reflejo en el agua y debió de llevarse un chasco cuando al tocarla se deformó su imagen (¿O fue a besarse y se ahogó?). Yo, día sí, día no, me zambullo en mí mismo y me hago la mejor de las compañías posibles. (Aparte de que se me está poniendo un tipazo envidiable). Es cómo cuando Madonna fue madre y dejó de enseñar las tetas para hacerse la meditabunda oriental, pero en versión polideportivo municipal. ¿O acaso pensabas que iba a usar metáforas tan proto-gays como la del gusano y la mariposa o la del patito feo y el cisne?
Escrito por Natxoman | 22:53h | 5 comentario(s)
Llevo apenas dos semanas habitando mi nueva y antiquísima morada bilbaína, lugar al cual mi coleguita Carlais ha tenido el enorme acierto de bautizar como "Suite Natxoman". Mi habitación está decorada al más puro estilo “minimal-mainstream modernillo accesible”.Oséase: negro, blanco y rojo, como el 85% de los locales de hostelería inaugurados en Bilbao desde la instauración del museo Guggenheim.
Entre todos los muebles destaca un objeto al cual guardo un especial cariño. Se trata de una pequeña y coqueta butaquita de terciopelo rojo de un hogareño diseño a mitad de camino entre casita de muñecas y casa de putas.
El lazo emocional que me une a esta butaca se remonta a muchos años atrás. Ella ha cohabitado durante décadas con mis abuelos. Durante los años 60 mi madre peinó sus largos cabellos de estirada señorita de capital sentada en ella. En los años ochenta yo me quedaba dormidín todas las nocheviejas entre sus apoyabrazos viendo la gala presentada rigurosamente por Concha Velasco y soñaba con un mundo plagado de copas de champán, vedettes y artistas invitados. Concha era mi ídolo. Cantaba siempre “Mamá, quiero ser artista”, un tema tan canción protesta y tan a favor de la normalización del colectivo gay, que ríete de la Pasionaria o de Rigoberta Menchú. También sentado en ella, vestía con vistosos retales a una Barbie que mi abuela me compró, y que escondiamos de mi madre. Mi abuela temía que mi madre no viera con buenos ojos mi afición por las muñecas, pero era incapaz de impedirme disfrutar como un niño (gay) entre alfileres y encajes.
La dichosa butaquita no siempre fue de terciopelo rojo. Antes era de un sufrido y aburrido estampado beige. A causa de algún Colacao derramado, mi ya chocheante abuela la mandó a tapizar en terciopelo rojo. Mi madre se echó las manos a la cabeza y yo me quedé boquiabierto, si bien por diferentes razones. Me fascinaba. Además, dado su reducido tamaño siempre fue la favorita de los benjamines de la casa. Mi abuela me prometió que el día que fuera un hombre y tuviera mi propio hogar me regalaría la butaca. Yo siempre recordé tal promesa y la semana pasada pude ver cumplido mi deseo de la infancia.
Me siento un poco como el doctor Frankenstein del interiorismo, insuflando de nueva vida a engendros que otros daban por muertos. Creo que he rescatado un objeto de una fosilizada existencia para ofrecerle una nueva y excitante condición rodeada de invitados a cenar. Como cuando estando mis abuelos veraneando fuera de la ciudad, me subí a un chulo a su casa. En vez de sentirme fatal por ello, pensé: Estas pobres paredes que han vivido apuros económicos, franquismos, transiciones y demás rencillas familiares, ¿Acaso no tienen derecho a un poco de vidilla más contemporánea siendo testigos mudos de un coito homosexual pleno?
Escrito por Natxoman | 22:39h | 6 comentario(s)
Siempre nos han vendido la misma moto: “Para conseguir nuestros más altos propósitos, hemos de sufrir”. En este mensaje coincidían mis padres, los curas del cole y los profesores de Fama. He debido de nacer con una estrella en el culo. (Invito a todos los incrédulos a que lo comprueben). Por más situaciones difíciles a las que me expongo, todo me sale rodado. Acabo de emanciparme en busca de una vida ardua que saque lo mejor de mí. Pues no hay manera. Estoy instalado en un piso muy chuli en el centro neurálgico de Bilbao, al cual he dado ese toque de glamour cotidiano tan Natxoman. Ya vendrán las vacas flacas y los tiempos del cólera...
En esta casa vivimos cuatro hombres: Heteros 3, gays 1. Esta perspectiva me parecía de lo más enriquecedora. Gran analista de la comunicación no-verbal como soy, pensaba que esta experiencia iba a ser equiparable al estudio etiológico de Diane Fossey en “Gorilas en la niebla”. Podría aportar a mi repertorio de dichos y ademanes toda una serie de expresiones machirulas super estimulantes.
Una vez instalado comencé a temer que el proceso pudiera llegar a invertirse. Ciertos rincones de la casa empezaban a acusar mi marcada presencia: Alfombrilla en el baño, mantel en la cocina, plantas de Pascua... ¿Sería posible que ejerciese un efecto “manzana podrida” con el resto de las manzanas de la cesta?
El no va más llegó cuando escuché el primer CD a todo volumen en mi nuevo hogar. Obviamente, Madonna debía hacer los honores. Sus melodías se me antojaron como un arma de homosexualización masiva. Temí que los bafles expandiesen un imperceptible pero arrollador virus, un ántrax rosa de la pandemia más popular del siglo XXI y de la que tanto se quejan las mujeres, cuyos síntomas más conocidos son la higiene y el orden, avanzados conocimientos de interiorismo, gastronomía y música House.
Comenté esto a un amigo psicoanalista y me echo el broncón. ¿Cómo puedo conceptualizar mi condición sexual de una manera tan punitiva? ¿Tanto complejo de culpa he desarrollado dada mi educación católica? Yo no se si oral o anal, pero este chico tiene una fijación con tocarme los cojones con sus chorradas que el menor día mi Superyo le va a acabar diciendo un par de cositas bien dichas. Dice que no le extraña que luego haya tanta marica mala. Cómo no se ande con cuidado escribo un Natxomanía diciendo todas las veces que ha ido a la sauna y le hundo la carrera. Así habrá menos competencia cuando yo abra mi consulta. Ojito.
Escrito por Natxoman | 11:42h | 8 comentario(s)