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Si mi padre leyera el título del texto de hoy, tanto que le digo que escribo sobre él, igual pensaba que iba a ponerme a hablar aquí de su teoría de que las personas nos obsesionamos en conocer los más recónditos lugares del planeta, cuando no conocemos otros más cercanos y accesibles, que nada tienen que envidiar a los que están más lejos. Los habrá que sepan como son Notre Damme y el Big Ben, y nunca hayan estado en la Catedral de Burgos (yo mismo). O personas que buscando sol y playa en septiembre, se cruzan el Atlántico enterito, para toparse después con algún huracán con nombre de mujer. Teniendo las Canarias tan cerca... De todos modos esta entradilla sobra por que ni lo va a leer mi padre, ni tampoco creo que pensara nada de lo que digo si leyera el título del texto. Asimismo, como bien he dicho al principio, hoy no quería hablar de estas cosas.
A lo que me refiero realmente es a que parece que se está poniendo de moda intentar construir paraísos artificiales cerca de las grandes urbes, para que sus estresados ciudadanos hagan pequeñas escapaditas a un lugar lo más parecido posible al de sus ansiadas vacaciones. No me refiero a ninguna novedosa técnica de realidad virtual que te transporta imaginariamente a los parajes más inhóspitos, eso ya está inventado hace mucho, sino a algo más concreto y palpable. Lo de paraísos cercanos es literal.
En España tenemos un ejemplo perfecto de esto que os hablo. La pista de esquí esa de Xanadú que hay en Madrid. Debe de ser la hostia eso de irte en pleno Agosto madrileño a esquiar un rato para relajarte. Aunque sólo haya una bajada, y sea una basurilla. Leí hace un par de días en el periódico que un empresario berlinés ha tenido la idea contraria para su ciudad. Construir en un viejo hangar de zeppelines, que de hecho ya ha comprado, un espacio lo más parecido posible al Caribe; Con un lago tan grande como cuatro piscinas olímpicas, 25 grados de temperatura media, y un radiante cielo azul que nunca se ve turbado por las molestas nubes, tan frecuentes en la capital alemana.
La verdad es que no tengo ni idea de que tal irán estos negocios tan marcianos. Tal y como está el mundo seguro que bien. Me intento imaginar mentalmente como podría ser la experiencia y lo cierto es que no me apetece mucho. Soy poco amigo de los cambios bruscos. Igual cuando entras mola, y te lo pasas en grande. El bajón que tiene que ser la hora de irse. Cuanto mejor sea tu estancia en el paraíso, más chunga va a resultar la vuelta a la realidad. Ya me veo a la peña en Berlín tomando el sol con una cerveza bien fresca a mano, quedándose dormida después de un buen baño. Se despertarán creyendo que se encuentran en Ibiza o en Menorca, y en media hora estarán volviendo de noche a casa en el BMW, de super mal rollo. Eso fijo que al final es peor para la cabeza. Escrito por Mimoloco | 23:20 | ComentarLa vuelta a la realidad ha de ser horrible, como cuando la gente vuelve a currar tras un mes de vacances, les entra a todos una especie de bajón postvacacional que es increible.
Hay tb ahora unas empresas que lo que hacen es alquilar el local, y tienes una especie de sillas, amacas o camas para dormir, y que sirven para hechar la siesta o descansar. Te dan a elegir entre escuchar música relajante para dormir, si quieres leer, o te duermes viendo la tele, etc... Te ponen todo a tu disposición para dormir, lejos de tu madre con la aspiradora, o del telefono de casa que suena sin parar a la hora d ela siesta, o el típico niño que llora, o el vecino con música, o que llaman al portera para dejar propaganda.
La gente ya no sabe que inventar, pero todo parece que va en el rumbo del descanso y la satisfacción de las personas, tampoco me parece mal, puede ayudar a que nos volvamos un poco más locos (si cabe).
Para negocio marciano el de un chino propietario de un locutorio que cobraba a inmigrantes 4 euros por dormir en una silla.
Enviado por ea | 2004-10-26 21:06Estamos reviviendo el mito de La Caverna que nos hacían estudiar en Filosofía en el instituto, si lo recuerdas se refiere a la creación de una falsa realidad, de ver las sombras que proyecta la realidad y creer que esa es lo auténtico. Todo es falso, la nieve no es nieve, la arena estará compuesta por material plástico (la que se te quede en las playeras debes echarla al contenedor amarillo, por cierto). Los mares del Sur están en port Aventura, restaurantes chinos, japoneses, paquistaníes, indios que adaptan sus platos al gusto europeo, en breve servirán bacalao al pil-pil como típico plato maorí, ya verás. Al tiempo.
Enviado por Gastón | 2004-10-27 14:05No os lieis, que cada uno disfruta como pueda! y además, si se quedan los alemanes por sus tierras más espacio abrá en las islas para nosotros, para disfrutar de nuestros propios paraisos.
De hecho, todo es una realidad. Para cada uno su caverna es su realidad y felices seamos